DIARIO

La Paz, Bolivia, 21/10/09

La ruta de la muerte: We did it and we survived!

Así es, ¡nos lanzamos sobre las rutas bolivianas! A los motores les falta un poco de potencia pero avanzamos. Eso es lo principal. En cada ciudad por la que pasamos nos reciben de la misma manera. El primero que llega llama la atención; luego llega la segunda Solex. Los bolivianos comienzan a acercarse. Cuando estamos los tres, ¡es un alboroto! Hasta el momento, el interés de la gente por nuestros vehículos no iba más allá de querer probarlas. Aquí, además de dar una vuelta ¡querían comprarlos! Cuando se dan cuenta de que son de los años 60, intentan todo. Desgraciadamente para ellos, no los tenemos a la venta y de todas formas son demasiado caros  para ellos porque no tienen precio…

En el camino, dimos unas vueltas por Tatal, pequeño pueblo famoso por  el « ilustre » presidente que allí nació. Tan apreciado es en Bolivia que en esta ciudad no hay más que una estatua suya. Su logro fue, en sus cinco años de presidencia, hacer perder a Bolivia 600.000 km2 de territorio: 300.000 de selva amazónica que cambió a Brasil por un caballo blanco (sí, sí, leyeron bien) y otros 300.000 porque en vez de defender a su país prefirió festejar el carnaval con sus tropas.

Es inútil decir que sus aliados peruanos se dejaron masacrar por Chile (¡cuando dicen que la fiesta es sagrada aquí!)

Visitamos a Cyril, que está aquí por algunos meses. Es un pequeño pueblo, muy lindo, donde el estadio de futbol se llena los domingos por la tarde para disfrutar de los partidos entre los pueblos, donde las abuelitas saludan  con una gran sonrisa que deja entrever los poco dientes que les quedan y donde todos vienen a hacer las compras en el mercado de la plaza del pueblo bien temprano en la mañana.

En definitiva, una ciudad como tantas otras. Pero es justamente por ser representativa que vimos en ella el impacto de globalización en Bolivia. La mayor parte de los jóvenes no sabían ubicar ni Francia ni Europa en el mapa. Sin  embargo, manejaban a la perfección el MSN, Internet y, especialmente, los juegos en red. No hay ni un banco pero hay al menos 6 ciber-cafés llenos desde la mañana a la noche y tomados por asalto cuando terminan las clases ¡Bienvenidos al siglo XXI!

En las ciudades, tenemos perfil bajo y buscamos lo más rápido posible un lugar donde proteger los vehículos.

Aquí descubrimos los « comedores » (cantina gigante donde se almuerza algo barato al mediodía) y la « street food » local que aún no nos hizo nada (bueno, sí una vez después de haber probado los jugos de fruta en Sucre servidos en bolsas de plástico y con un sorbete…pero sí nos hará mal después del beber agua de montaña durante la próxima caminata)

La gastronomía boliviana nos sorprendió positivamente, lo contrario a lo esperado por todo lo que nos habían dicho. Están las famosas « empanadas », comunes en muchos países de Sudamérica, las papas rellenas, frutas y verduras frescas…En definitiva, pudimos recuperar los kilos perdidos en Chile ¡e incluso agregar algunos kilos para el futuro!

En Potosí, visitamos las minas, que no dejaron de recordarnos las que estaban en actividad en nuestros pagos hace ya 50 años. Ninguna maquina, se excava con pico y los carritos con minerales se empujan a mano. Las explosiones se hacen con dinamita artesanal que es de venta libre (se vende en la calle) ¡y cuesta 1,5 Euros! esto explica la violencia de las manifestaciones cuando los mineros bajan a la calle para defender sus (pocos) derechos. Imaginen un grupo de orgullosos mineros armados con dinamita frente a un policía equipado (con suerte) con machete y silbato (si es que tienen y si saben utilizarlo).

Las condiciones son difíciles y los mineros no sabrían soportarlas sin si preciosa coca, que mastican todo el día. Aquí no hay ahorros. La vida es demasiado corta (si no se mueren dentro de la mina, la silicosis se los lleva a los 35 años). Si hay algo de dinero, es para festejar. En Bolivia hay muchos carnavales, de los cuales el más famoso es el de Oruro.

Por primera vez, un olor (y me asombraba no haberlo sentido antes) nos transportó a Cochabamba. Este olor es común en muchos países  del sur debido a la falta de higiene. Mezcla de orina, de aguas utilizadas y del crecimiento de las alcantarillas. Si bien las calles están bastante limpias (incluso más que en Argentina), los bolivianos tienen un gran progreso pendiente en cuestiones sanitarias. En el camino, descubrimos para qué sirven las paredes de las casas del otro lado de la ruta: ¡sirven como respaldo del « recado »! Los inodoros (si es que hay) dejan mucho que desear y suele ser preferible ir a ver a la »Pacha Mama » para este tipo de cosas (¡y disfrutar del paisaje al mismo tiempo! )

Cuando llegamos a La Paz, después de una hora de atascamiento en El Alto (ciudad de crecimiento vertiginoso que domina el valle de la capital), la vista es mágica. El atardecer después de un día agotador y el panorama de la capital ubicada a mayor altura en el mundo. Antes de emprender el descenso, hace falta tomar la autopista. Como de costumbre, sacamos nuestros motores y pasamos en modo bicicleta para no tener que pagar peaje. Nadie nos detiene. Hasta allí todo es normal. Cien metros después de la barrera, un cartel: prohibida la circulación de bicicletas. Mierda. Una pena. De todas formas no tenemos elección, no hay otra ruta que nos lleve. Después de tres semanas en el país comenzamos a captar los códigos de las rutas bolivianas, aunque… ¿existen los códigos?

Toma un bocinazo por aquí, toma este bocinazo por allá, no hace falta sorprenderse no volverse loco, ya va a pasar. Shhhhhhhh el conductor tranquilo de adelante frena:

“¡! Tonto ¡!! No puedes anticipar ¿donde aprendiste a conducir?”

Falto poco para el choque. Pero ni siquiera se inmuta. El peligro público no se mueve y sigue discutiendo con su colega, el chofer del taxi mini bus que está detenido en la parada del colectivo. Nuestro hombre frenó a último momento en un descenso, sobre la ruta más peligrosa de La Paz (de la ciudad, porque la más peligrosa es la ·ruta de la muerte ») solo para saludar a su amigo. Lo importante es que estamos vivos. La « autopista » está prohibida para las bicicletas pero no para las paradas de colectivos, los peatones en contramano que salen de no se dónde para tomar el colectivo y empleados de mantenimiento de la vía publica que cruzan sin mirar.

Una vez que logramos tomar un camino y salir de esta jungla urbana, fuimos cálidamente recibidos por Alfonso y Cecilia. Los dos provienen de familias con un pasado legendario. Sus abuelos estuvieron en distintos gobiernos bolivianos. Alfonso, como sus antepasados, es arquitecto. Verdadero polifacético, se pasa la tarde contándonos sus historias. Desde los edificios construidos por su familia en el país  hasta la guerra del Pacífico, pasando por sus investigaciones sobre las civilizaciones precolombinas, la tarde se para rápido y ya es hora de irnos a dormir.

Cuando les contamos las especialidades bolivianas que habitualmente comemos en la calle, no lo pueden creer. Para ellos es impensable.

« ¿Pero pensaron en las condiciones de higiene en las que eso se cocina? »

« `Sí, pero de todas maneras está frito. Y además estamos vacunados »

Pocas personas aquí están vacunadas contra la fiebre amarilla o el dengue (es la misma inyección) y, de hecho, hay riesgos para quien  no presta atención.

Otro factor que tambièn està relacionado: los anticuerpos de prevenciòn (que debemos haber desarrollado desde el principio de nuestra aventura ya que hasta ahora ninguno se enfermò a causa de la comida)

Estos días en La Paz serán para nosotros la ocasión de partir a la conquista del camino “el Choro” y de prepararnos antes de partir a Perú.

Nos fuimos solos durante tres días para hacer la caminata del Choro. Nos llevó a más de 4900 metros y después baja a 2600 metros. A medida que avanzamos la vegetación la vegetación aumenta. Desde la alta montaña seca y desértica, el paisaje se va transformando en una exuberante selva subtropical.  En el mapa estaban indicadas pequeñas casas (en la realidad, eran menos que eso) donde era posible conseguir provisiones. Por eso no llevamos nada para el desayuno del primer día. Llegamos justo antes del anochecer a nuestro primer vivac, donde compartimos la cena con un grupo de alemanes. Nos levantamos con las primeras luces del día y nuestro segundo día fue algo más deportivo. No físicamente sino fisionómicamente. Con el descenso,  la temperatura comenzó a subir, y con ella la humedad. Se hacia más difícil avanzar y aparecieron las primeras gotas de sudor. Pudimos simpatizar los porteadores del grupo de alemanes (hay camino y mas camino…) que nos explicaron que durante la semana ellos iban a la escuela y que el fin de semana trabajaban como porteadores para los turistas.

Es impresionante cómo en pocos kilómetros el clima y la vegetación pueden cambiar. También encontramos a viejos conocidos, en particular, insectos: ¡los tábanos! 71 picaduras en una noche y en una pantorrilla, ¿qué me dicen?

Cada casita (y por ende cada lugar con presencia humana) está a medio día de caminata (unos 15 Km). No hay más que un sendero que las une y que tiene varios cientos de años de antigüedad. Se trata de uno de los numerosos caminos que los Incas crearon para unir cualquier lugar del imperio en menos de cinco días…

En la ruta, cruzamos no pocos sectores de selva quemada y a algunos jóvenes bananeros. La presencia humana en esta ruta no es antigua. Data de los años 80 con la llegada de los turistas a este sendero. La instalación más vieja no es ni boliviana ni sudamericana sino japonesa. Hace cincuenta años, dos jóvenes japonenses que daban la vuelta al mundo en barco llegaron aquí de casualidad y nunca más se fueron. A ellos les debemos el acondicionamiento de las terrazas de cultivos en una parte del recorrido. Ahora, solo uno de los japoneses vive. Sin embargo, este viejo abuelito de 78 años, partido en dos por la vida en autarquía, no perdió nada de su vivacidad y permanece animado por un impresionante entusiasmo en cada llegada de extranjeros, a quienes hace firmar su libro de oro.

Los puntos de parada son muy agradables y siempre están adornados con flores (hortensias, rosas…). Además de las flores, los nuevos habitantes trajeron también algunos caballos (cuestan unos 100 Euros) y mulas para utilizar en el reabastecimiento. Y como todo lo raro es caro, lo que está a la venta está fuera del alcance. Hasta cinco veces más caro que en la capital, que a su vez es dos veces más cara que el interior…Ophèlie, sedienta, y haciendo caso a las indicaciones de la “Lonely” se hecho de cabeza a beber el agua de los ríos y de los numerosos cursos de agua que cruzamos en el camino. Las consecuencias no tardaron en llegar y con Anne So pagamos las consecuencias.

Hasta aquí, siempre hacíamos hervir el agua pero sin calentador ni equipamiento era difícil. Por suerte, esto no nos impidió disfrutar del paseo.

Lo peligroso del camino no son los pumas, las serpientes o los simios más peligrosos sino la ruta y los choferes que circulan por ella y que regresan a La Paz. Para el regreso la única opción es tomar la “ruta de la muerte” La Ruta de las Yungas, una ruta de 69 kilómetros que va de La Paz a Coroico

Es conocida por su extrema peligrosidad. En 1995, el Inter-American Development Bank la declaró “la ruta más peligrosa del mundo”. Se estima que entre 200 y 300 viajeros mueren cada año en esta ruta, es decir un vehículo cada dos semanas. En la ruta, hay cruces  cristianas que marcan los numerosos puntos donde los vehículos cayeron.

Aunque la ruta fue arreglada recientemente, los choferes no están menos ebrios y la bruma es siempre espesa. Por mi parte, después de 2 o 3 “paros cardiacos” en las primeras curvas, se hizo necesaria una siesta para pasar lo más rápido posible las tres horas de ruta.

Ya lo dijimos y lo repetimos. Los bolivianos no saben conducir. Tocan bocina para pasarnos cuando vamos en las Solex (aunque no haya nadie de frente y aunque tengan todo el espacio para maniobrar) y también cuando, en pleno ascenso, sin visibilidad y justo antes de una curva, buscan casi sistemáticamente pasar al vehículo de adelante. No pudimos entender qué los motiva a tener este comportamiento, pero creemos que no sirve de nada tratar de entenderlo.

La ruta de la muerte: we did it, we survived, but we won’t do it again!!

10.10.2009, Potosí (Bolivia)

4.000 metros, Límite Extremo

Antes de hablar de nuestra llegada a Bolivia, este es sólo un resumen de lo que hemos visto alrededor de San Pedro de Atacama (Chile).

San Pedro de Atacama es una pequeña ciudad turística, base de todas las expediciones de turistas y mochileros en la región. Nos hemos topado con algunos europeos que están haciendo la vuelta al mundo en bicicleta, a pie y otros que han repetido el viaje ya que han quedado encantados con el lugar y no se quieren ir.

Itinerario: Sandboard en el Valle de la Muerte (como el snowboard pero en la arena), puesta de sol sobre el valle de la luna, visita a los lagos de sal, géiseres y nadar en agua a 38ºC con temperatura exterior de -3ºC.

Estos lugares son espectaculares y la fauna es sorprendente: flamencos, llamas, guanacos, patos, zorros y muchos otros animales. Desafortunadamente, este frágil equilibrio se ve amenazado por las actividades mineras. No llueve mucho, pero las cumbres (están granizadas) y los ríos subterráneos alimentan las aguas subterráneas, que hacen posible la vida en estas tierras áridas.

Uno de los principales recursos de Chile es el cobre. Éste, junto con otros metales preciosos abundan en el subsuelo del norte de Chile. Para su explotación, es necesaria el agua. Mucha agua. Y ésta es bombeada directamente desde las aguas subterráneas.

Resultado: El calentamiento global (escasez de lluvia), más el agotamiento de las reservas de agua (utilizada por las empresas mineras) tiene como resultado la  sequía de las lagunas, problemas de irrigación de cultivos locales y disminución del número de especies animales (y número de animales) que viven en estos territorios.

En cuanto a los géiseres, está sucediendo un problema similar. La empresa termoeléctrica que tiene la “concesión”, ha hecho una perforación hace unos años para llevar a cabo estudios.  Atravesó tan profundo y con tanta energía, que ahora es incapaz de volver a sellar el agujero. Todas las reservas de energía ahora se salen en forma de humo sin poder ser explotadas. Será necesario importar una costosa tecnología americana para resolver este problema, y la empresa no tiene previsto por el momento adquirirla. Un géiser de treinta metros es lanzado por ese  famoso agujero. El tiempo pasa y la intensidad de los geiseres llamados ‘naturales’ disminuye año con año.

Estábamos allí siendo testigos de un paisaje en peligro de extinción y les invitamos a venir, si es que se encuentran temporalmente en Chile. Por desgracia, no podemos decir que nuestros hijos tendrán la oportunidad de verlo.

Después de 9 horas de autobús y completar los trámites de aduana, por fin estamos en Bolivia, ¡a más de 3.800 metros de altura! Aunque ya hayamos estado a estas alturas, no habíamos dormido mucho tiempo en lugares así. Aquí, los efectos de la altitud se sienten inmediatamente después de salir del autobús (1.500 metros de altitud con caminos de arena e inclinaciones de un 20%, resulta prácticamente imposible para un Solex). ¡Estamos muy cansados! Caminar, hablar, comer, incluso la respiración se convierte en un calvario. Jaques, un compatriota de Vosges nos recibe en la parroquia. El es sacerdote y acaba de llegar a Bolivia, y nos invita a que lo acompañemos a una fiesta local a 30 kilómetros de Uyuni. Memorable!

Durante la dictadura, muchos bolivianos se exiliaron y algunos están empezando a regresar. Este es el caso del organizador de esta fiesta. Después de varios años en Suecia, regresa a la tierra de tus antepasados, a la casa construida por sus bisabuelos. Es el dueño de todas las tierras de alrededor. Para cultivarlas ha alquilado un tractor. Aquí, los tractores son raros y muchos aún trabajan la tierra con las manos.

Cuando llegamos, conocimos los primeros juerguistas, todavía borrachos de la noche anterior (son las 11.00 de la mañana). La misa debe comenzar hacia el mediodía, son las 12:45 horas de Bolivia. Un grupo de músicos acompaña el oficio a lo largo de toda la procesión, desde la granja hasta la Iglesia (que tiene más de 200 años) en lo alto de la colina. Los músicos, ya un poco borrachos, no asisten a la misa, y prefieren disfrutar durante este tiempo de la cerveza que se servirá en la fiesta…

La iglesia estaba decorada para la ocasión con ramos de flores y altares en sus cuatro esquinas. Durante los preparativos, alguien nos tiró del brazo. Volteamos. Una mujer boliviana nos pidió un ramo de flores que estaba colgado en la pared. Es cierto que un gringo [i] es mucho más práctico y suele utilizar las escaleras! Nosotros, no somos especialmente altos para ser occidentales (Lili mide 1 metro 64 y yo, 1 metro 74), aquí parece que somos gigantes (especialmente Anne-Sophie que mide 1 metro 80!)

Al final del servicio, Jacques bendice a los asistentes y, sorprendentemente, los bolivianos también bendicen a sus invitados. Uno de ellos incluso llegó con un ladrillo para bendecir su nueva casa todavía en construcción! Aquí, la fe se expresa. Se necesitan acciones concretas.

Apenas cuando hemos entrado en el corral de la granja nos reciben dándonos una cerveza (un litro por supuesto) en cada mano. Empieza bien. La comida se compone de las especialidades locales: llama, pimienta, patatas negras (las congelan para que duren más tiempo) y maíz. Para apagar la sed bebemos la cerveza así como “chicha” (jugo de maíz con o sin alcohol, obtenido por la masticación. Apetecible, ¿no?)

Alrededor de la granja, empieza a llegar una multitud. Las personas que no están invitadas y que quieren ir a la fiesta pueden venir y dejar un regalo. Con este fin, muchos pequeños comerciantes se han instalado en la entrada del patio. Aquí, los “futuros invitados”, pueden comprar cajas de cerveza, vajillas, dulces,… Antes de entrar de lleno en la fiesta, deben ser anunciados por la orquesta. Ellos esperan con su regalo en la entrada del patio, cortan la música y los músicos entonan una canción. Van a ofrecer su regalo a los concurrentes [ii] y la fiesta continúa.

Durante los pocos días que estuvimos en Uyuni, aprovechamos la oportunidad de conocer su Salar. El más grande del mundo. En algunos lugares, ¡hay 10 metros de sal! Nuestro conductor, que también es nuestro mecánico, cocinero y guía, resulta ser una parodia real durante nuestros dos días de visita. En cada parada, mete la cabeza en el motor. Nunca sabremos si él ha ocasionado los problemas mecánicos, o si el 4 × 4 realmente había sufrido problemas en la carretera. En cuanto a su nivel de cocina, ha resultado muy bueno con los platillos típicos. En contraste, como guía (lo ha sido durante 15 años) es al revés! Nos llevó a una cueva donde había momias desde hace 3.000 años (eso es lo que nos dijo) y se encontraban en perfectas condiciones. Y esto es lo que nos contó Juan (nuestro chofer / mecánico / cocinero / guía) que pasó con ellas:

Hace 3.000 años, los indígenas veneraban la luna y no el sol. Vivían de noche y dormían durante el día en cuevas/cavernas, protegiéndose del sol durante el día. Un día, una parte de su cueva se colapsó y un rayo de sol entró. Ya que no estaban acostumbrados a la luz del sol, murieron por el contacto. Esto explica también su posición (posición fetal común para muchas culturas prehispánicas), ya que antes de morir, trataron de protegerse de la luz solar doblándose en esta posición!

De regreso, en pleno desierto, le pedimos que se detuviera un momento y nos dijo:

-        ”Muy bien ahora vamos a caminar!

-        ¿Perdón?

-       Sí, sí, vamos a caminar un poco.

-        ¿Por qué? El coche es más rápido!

-        Exactamente, va demasiado rápido. “

Desde donde nos dejó, seguro de que no tardaríamos más de 15 minutos en llegar, y con esta “idea” tardamos 1h 30! Ya no más, el sol, siempre termina poniéndose…

El Salar era también una oportunidad para poner a prueba nuestros motores. Después de una revisión rápida, salimos a la conquista del desierto, bajo la mirada divertida de Jacques (el padre)! Antes de llegar allí, anduvimos 30 km por caminos en mal estado, grava y arena a 3.800 metros de altura para probar el Solex y ver si podríamos cruzar el altiplano con nuestras máquinas (aunque, en Bolivia, tal vez no).

Salimos después del almuerzo (14.30), debíamos estar de vuelta para las 18 h00. En el camino, conocimos dos franceses que estaban de viaje en bicicleta por América Latina. Y nos dimos cuenta, al final, que ya sea en Solex o en bicicleta, cada uno tiene su lucha, cada uno requiere un esfuerzo. Al final, todo tiene una recompensa! El tiempo para ir y volver por la tarde pasó rápido! Ya eran las 18h00 y nos quedaban otros 15 km! Será corto! Velocidad de ida 18 km/h en promedio; de regreso: 25 km/h. Íbamos en descenso y con un ligero viento por detrás. El camino, lamentablemente no había cambiado: piedras, arena, surcos… teníamos que darnos prisa, a las 18:30 no veríamos nada. De pronto, en nuestro retrovisor aparece un camión. Va a la misma velocidad que nosotros desde hace más de 2 km. No nos rebasa. ¿Está esperando a que nos detengamos? Sobre este camino, en pleno desierto, el único destino posible es Uyuni. Nos detenemos, le indicó que se detenga y nos hace una seña como si estuviéramos locos! “

¡No entendí nada! Continúa con la misma velocidad. Y nos siguió lentamente hasta que se acercaba la noche porque no podía ir más rápido por tal carretera! Nos ponemos a pedalear como locos, nos derrapamos en la arena, volamos sobre los baches. Es el “Enduro du Touquet” (ruta de motociclismo en Francia) versión Bolivia!

Un automóvil va en sentido contrario. Desacelera, se detiene y vuelve a encender su motor. Me las arreglo para alcanzarlo. Anne-Sophie me llama. Me regreso. Está muerta de risa. Esta es la foto de arriba de la parroquia. Los padres Jacques y Jorge vinieron a nuestro rescate. Es bueno, tendremos donde pasar la noche!

Balance de prueba: Pérdida de potencia del motor debido a la altitud.

Estado de las carreteras en Bolivia: importantes desniveles de Uyuni a Potosí y caminos de tierra.

Próxima estación de servicio: a 300 km.

El único tramo de carretera asfaltada va de Potosí a La Paz.

Conclusión: no avanzaremos una pulgada con los Solex cargados. No hay opción, comenzaremos el cruce de Bolivia a partir de Potosí :-(

Al alcanzar los 4.000 metros de altura, llegamos al límite de los Solex

Calama (Chile) 30/09/09

Paseo por el desierto

Luego de unos días de descanso en La Serena, en casa de Antonia (que nos enseñó su trabajo: el mosaico), hemos continuado nuestro camino de 1.200 de kilómetros de desierto hasta Calama. Muchas gracias nuevamente, Antonia (y a tus hijos también) por recibirnos. Y por el suculento Hachis Parmentier « a la chilena » : una capa de puré de papas, una de carne picada, una de papas, pasas de uva, aceitunas y cebollas, todo salpicado con azúcar moreno ¡Delicoso!

Salimos a media tarde para aprovechar al máximo el tiempo y avanzar según el itinerario. Por primera vez, pasaremos la noche en el desierto, no lejos de la costa. Hay algunos cactus florecidos y a lo lejos la puesta del sol. Un anticipo de lo que nos espera en los próximos 12 días. El fuego lo hacemos con lo que tenemos disponible: ¡cactus! Descubrimos sus propiedades: ¡llamas y longevidad!

Nos despertamos al amanecer y partimos para recorrer 170 kilómetros ¡sin estaciones de servicio donde conseguir gasolina! Comenzamos el día con una bruma compacta donde no veíamos a más de 10 metros de distancia.  Hace frío y la humedad se condensa en la visera de nuestros cascos, lo que reduce un poco más nuestra visibilidad. Tenemos que seguir sin la visera, nuestros dedos están congelados, nuestros dientes castañetean…fuerza, apenas son las 8 de la mañana, el sol nos hará entrar en calor dentro de un rato… El tiempo pasa: las 9, las 10…y no sale el sol. ¡Va a ser un día duro! A las once, el cielo se despeja e Inti se digna por fin a hacernos entrar en calor. Mientras tanto, seguimos adentrándonos y subiendo en altitud. Comienza a hacer calor. Llevamos 20 kilómetros andando en el desierto. Cada tanto cruzamos “zonas urbanas”, que no son más que algunas viviendas precarias agrupadas al borde de la ruta y los perros que están junto a ellas.  Sale un jauría de detrás de una casa: ¡2,3,4,5 perros!¡Estamos rodeados! ¡Son aún más belicosos que aquellos con los que nos hemos cruzado hasta el momento! ¿Cómo salimos de esta? Lo logramos, manejamos demasiado rápido para ellos (32 Km/h) y abandonan de un momento a otro su cometido.

Tomamos una pausa para almorzar bajo un fuerte sol antes de atacar (¿una vez más?) el corazón de la cordillera de la costa que no hemos terminado de cruzar. Después de pedalear un rato, nos esperan kilómetros de descenso, esta vez no por un desierto de piedras sino de arena. Cerca de las 16:00, empieza a fallar Cacahuète. Tenía que pasar, después de 3 semanas de viaje. El viento sopla, hace calor, el sol nos quema. Decidimos detenernos un kilómetro más adelante junto a una especie de motel para los mineros del lugar para ver donde está el problema (encendido). Pudimos negociar con el patrón una habitación en construcción. La mujer, en cambio, no está muy entusiasmada, pero de todas maneras no tenemos ninguna intención de quedarnos mucho tiempo. Sus habitaciones son lúgubres, lo mismo que sus duchas. En nuestro cuadrado de cemento, estaremos protegidos del viento y podremos arreglar las Solex tranquilos. El sol se pone. Pasaremos la noche aquí, bajo el cielo estrellado en el que notamos por primera vez la Vía Láctea, generalmente escondida por la contaminación luminosa de las ciudades.

Las ciudades están establecidas en el medio del desierto y los encuentros siguen sucediendo: Vallenar, Copiapo, Caldera, Chañaral, Taltal, en medio del desierto, Antofagasta, Banquedano y luego, al fin, Calama. La última ciudad antes de cruzar a Bolivia. Muchas de ellas deben su existencia a las minas cercanas o al paso de un tren de transporte de minerales. El tren sirve casi en su totalidad a ese propósito. Recientemente, por ejemplo, una compañía minera adquirió la estación de tren de Calama para el transporte de su producción. El resultado: el tren que hasta ahora unía Calama (Chile) y Uyuni (Bolivia) ya no existe…al menos para los viajeros.

En Vallenar encontramos  un mecánico. Los motores de nuestras motocicletas no tienen secretos para él. En una época reparaba las Solex de los monjes Franciscanos. Nos encuentró una junta de goma para mi tubería, que vaya uno a saber el tiempo que tiene. Nos hospedaremos detrás de un puesto de patatas fritas: el mismo tipo de casilla que tenemos nosotros (¡incluso en la otra punto del mundo esto también existe!) atendida por Carlos. Tiene unos 40 años y es un emprendedor que entre otras cosas ha servido las comidas a los peregrinos (16.000/día) durante la visita del Papa Juan Pablo II.

En Copiapó conocimos al obispo que vino para la misa de la Fiesta Nacional. Durante la cena, nos habla de Debussy, Claudel…un apasionado de la cultura francesa. Nos hubiera encantado quedarnos un poco más con él para hablar, pero el cansancio nos gana y mañana tenemos que levantarnos temprano para un largo día…de desierto. Nuestras etapas “desérticas” nos vacían literalmente de energías. El sol nos molesta todo el día y somos verdaderos “andrajos” al llegar al final del día. ¿Dónde están los árboles para ofrecernos un rincón de sombra?

En el camino a la Bahía de los Ingleses (Caldera) llega a nosotros un extraño perfume. No es el aroma del desierto. Con un rápido vistazo a nuestro alrededor comprendemos: ¡flores! Miles de pequeñas flores blancas a ambos lados de la carretera. Primero creemos ver el desierto florecido (no ha llovido en 8 años y este año unas pocas gotas bastarán para hacer florecer hasta las zonas más áridas), lo cual se da supuestamente en octubre. Finalmente, no son más que flores del desierto. De todas formas, es algo increíble.

Más tarde, después de cientos de kilómetros por el desierto, aparece un espejismo: ¡el mar! No, no es una alucinación, el mar está ahí. El mar y las playas de arena blanca. Después de un agradable chapoteo en una playa paradisíaca, disfrutamos una bebida local: jugo de albaricoque, con medio albaricoque en el interior y quínoa en el fondo.

El día de la Fiesta Nacional  (18 de septiembre) se dedica al desfile militar en Santiago. Cuando llegamos a Chañaral, vimos que todos los televisores estaban encendidos con la transmisión del desfile y con el volumen a tope. La Plaza de Armas (plaza principal) está vacía. Incluso los perros de la ciudad, sobre los cuales un periodista que encontramos dos semanas atrás nos había advertido, no salen a nuestro encuentro.  Las puertas de la iglesia están cerradas ¡Lástima! Las chicas van a tocar timbre en algunas casas y finalmente, Chan nos dará alojamiento. A la noche, invita a algunos amigos a degustar las torrijas que preparamos, entre los cuales estaba Miguel. El “recoge” agua de las crestas de las montañas y “riega” el desierto. Cultiva verduras en el desierto más árido del mundo!!! Puede recabar hasta 5 litros por metro cuadrado cada día. Increíble.

Nuestro mapa nos indica los parques nacionales. Hicimos algunos desvíos para atravesarlos. En el mapa, estos lugares están señalados por los  árboles verdes, por lo que esperábamos un frondoso bosque. ¡Nada de eso! Se trata simplemente de zonas protegidas con escenarios magníficos…y prácticamente no hay coches.

Pasamos los días  en el desierto, pero ninguno es igual al otro. Dependiendo de la hora del día y los elementos que nos rodean (piedras, arena, montañas, llanura) los colores cambian. Es un nuevo espectáculo a nuestra disposición cada día.

Los encuentros en el medio de la nada son siempre sorprendentes. Al llegar a Taltal, un auto intrigado por nuestra caravana, se detiene unos kilómetros más adelante y nos espera. Cuando llegamos a donde estaban, y una vez hechas las presentaciones, nos invitan a comer un asado. ¡Genial! ¡El primero en Chile! La hospitalidad de Alina Y Rodrigo no termina aquí ya que finalmente nos invitarán a dormir a su casa. En realidad en la del hermano de Rodrigo, que solo está en su casa la mitad de la semana. Taltal es una pequeña y encantadora ciudad costera. Olvidada en las guías turísticas, amerita que nos quedemos allí. Sólo tiene 150 años de edad  y ya está llena de leyendas pintadas en las peredas de la escuela.

Antes de la despedida, la tradicional foto –suvenir tomada con nuestra Polaroid surte siempre el mismo efecto.

Nos esperan, más de 200 kilómetros sin estación de servicio, en nuestro mapa, decidimos tomar un “pequeño atajo” que nos permitirá conducir unas decenas de kilómetros más sobre la costa. Rodrigo nos informó sobre la calidad de la carretera.  Hay algunos trabajos de reparación, pero todo debería estar bien.

Hoy (¿todavía?) hace calor. El camino que bordea la costa es relativamente llano y aunque no está todo asfaltado, es transitable para nuestras Solex. Después de parar para almorzar comenzamos a ascender nuevamente la cordillera de la costa. Esta parte requiere mucho esfuerzo físico y debemos poner los pies en la tierra para empujar. Estamos empapados de sudor y las chicas están agotadas, pero el paisaje nos recompensa ampliamente.

Alrededor de las 15:00, nos encontramos los trabajos de reparación. Al cabo de 500 metros, es imposible avanzar más. Están realizando trabajos a lo largo de unos 20 km de cuesta con dejando surcos de 30 centímetros sobre una una carretera de grava simulada! Incluso los autos no pueden avanzar. No tenemos otra opción y debemos detenernos.

Después de todos estos acontecimientos, nos regalamos un día de descanso en Antofagasta. Allí nos encontraremos con unos científicos en la posada donde nos quedaremos: estudian el fondo marino. Desde las algas en las corrientes marinas, pasando por el plancton y el fitoplancton. Tienen entre 24  y 33 años y varios de ellos ya han visto el mundo: el Ártico, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Australia ¡Sus investigaciones los llevan a los confines del mundo! Lavamos nuestra ropa y tratamos de encontrar un mecánico capaz de fabricar una ligadura para el carburador de la Solex de Lili.  La perdimos luego del cambio del pistón (rayado por un grano de arena) en pleno desierto… la ligadura en cuestión no durará mucho ya que  los días siguientes vamos a estar en Antofagasta – Banquedano a 15/20 Km/h. Nuestra parada obligada en Baquedano será muy enriquecedora ya que allí nos encontraremos con el  profesor de tecnología del  pueblo, que también es responsable del pequeño observatorio del lugar. Tendremos la posibilidad de tener un curso particular de astronomía y de observar Júpiter y los cráteres lunares.

Lili tendrá que llegar a Calama en autostop y Anne-So y y o iremos en Solex. No tenemos más Motul (aceite sintético). Buscamos en vano en Antofagasta, imposible conseguir una botella. No tenemos otra alternativa, tendremos que andar con el aceite de mala calidad (semi-sintético) durante los próximos 150 kilómetros. Vuelven los malos recuerdos argentinos, y por eso, al cabo de unos kilómetros el rendimiento del motor se reduce. Será necesario regresar a Calama. El sol, el viento y la geografía juegan con nosotros  (si no, todo sería demasiado fácil). Nos ha costado, pero logramos llegar a las 18:15 al encuentro planificado con Lili (hora  acordada: 18:00) en la Plaza de Armas de Calama. Ella nos espera allí con una buena noticia. Las tres personas del auto que la trajo en autostop estaban tan impresionadas con nuestra epopeya que echaron andar toda su red (teléfono, mail, Facebook,…) para encontrarnos alojamiento para la noche!

Nos quedamos en casa de Imen y Antonio, en las afueras de la ciudad, en la zona rural de Calama. Estábamos tranquilos…bueno, casi…si sacamos los cinco perros que cuidan la casa y que tuvieron la “buena idea” de improvisar un partido de fútbol con mi casco, que lo había dejado apoyado en la noche sobre la mesa del jardín. Teníamos que hacer la revisión completa de nuestras Solex antes de partir hacia Bolivia. ¡Les hacía falta! El programa: soldadura, martillazo, ajuste de tornillos limpieza del tubo de escape, nuevas ligaduras…bueno, casi todo. Las chicas colaboraron y sus manos necesitarán una manicura. ¡Bienvenidas al mundo de la mecánica! ;-)

Estamos de regresar de San Pedro de Atacama, donde visitamos las lagunas, el salar, los geiseres, los baños de agua a una temperatura de 38 grados (con una temperatura exterior de -3ºC) e hicimos sandboard (snowboard sobre dunas de arena).

Estos días de descanso nos sirvieron antes de lanzarnos a la conquista del altiplano. ¿Los motores resistirán? ¡Pronto lo sabremos!

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La Herradura (La Serena, Chile), 12/09/2009

Super Tractor “Cacahuète”

Anne  Sophie llegó bien. La esperamos en el aeropuerto. La Solex sobrevivió al viaje y las piezas de repuesto también. Nos quedamos algunos días en Santiago y aprovechamos para visitar “Contigo”, un organismo de micro-créditos fundado por un francés. El nacimiento de esta organización es una muestra de lo que puede hacerse con pocos medios:

En 1989, Danilo, un joven chileno de 17 años y padre de 2 niños, trabajaba en la calle pintando esculturas hechas a mano. Hubert, un joven cooperante francés intrigado por la calidad de su trabajo y curioso de saber cómo hacía, se detuvo y se puso a hablar con él. Cada día Danilo vendía la totalidad de su producción, unos 10 cuadros. En esa época eso le dejaba unos CL$550 (pesos chilenos). El quería aumentar su producción, pero para eso le hacía falta más madera y un motor eléctrico para equipar su taller. Sin un trabajo estable ni garantías, nadie estaba dispuesto a prestarle dinero. Los bancos nunca aceptaron otorgarle un préstamo, o sí, ¡pero con una exorbitante tasa de interés del 10% semanal! Luego de un cálculo rápido llegó a la conclusión de que sólo necesitaba CL$5.500 (unos € 100 en esa época) para producir más cuadros. De esta forma Danilo obtuvo su primer crédito y nació la “Fundación Contigo”. Esta historia es un ejemplo de lo que podemos lograr con un sueño, el trabajo y la voluntad de superarse. Como en el caso de Danilo, la “Fundación Contigo” continua hoy ofreciendo a otros el mismo tipo de oportunidad. Para más información, pueden visitar su sitio: www.fundacioncontigo.cl

Luego de unos días de descanso en Santiago, continuamos el camino y descubrimos nuestra primera autopista chilena. La salida de Santiago está abarrotada de gente. Incluso teniendo la precaución de no salir de la capital en la hora pico, el tráfico es intenso. Nos lleva una hora salir de esta jungla urbana. En el camino descubrimos la utilidad de las calles locales que bordean la autopista y cuya entrada nos costó encontrar. Luego de 10 minutos de autopista, donde no pueden circular peatones ni bicicletas (deben hacerlo por otras vías autorizadas) aparece en nuestros retrovisores un extraño camión amarillo fosforescente con la luz de emergencia encendida. Luego de pasarnos, nos hacen señas para que nos detengamos.  “Está prohibido circular aquí con este tipo de vehículo. Deben circular por las calles locales”. Finalmente, escoltados por la seguridad vial, llegamos a esta famosa vía gratuita lindante a la panamericana.

Todo el mundo utiliza la autopista, excepto en los alrededores de Santiago, donde hay restricciones en algunos tramos. Nos cruzamos con autos, camiones (todo va bien hasta ahora) pero también: ciclistas en contramano por el carril de emergencia, paradas de autobuses, puestos de frutas y el colmo: un auto que se estaciona para dejar a una joven colegiala en su casa. ¿Dónde está su casa? ¡Al otro lado de la colina que se encuentra al otro lado de la autopista! La pequeña debe cruzar las 4 vías antes de poder atravesar los 5 kilómetros de desierto que la separan de su casa.

En nuestro primer día de tres, hicimos 120 kilómetros hasta la costa. A la altura de la bahía de Valparaíso, tenemos el regalo de una puesta de sol sobre el Pacífico, ¡¡¡una vista magnífica!!! Llegamos a Viña del Mar (comuna vecina), a casa de Eduardo. ¡Un personaje! Jubilado de la marina mercante, en la que fue capitán, trabajo también en su juventud como bombero voluntario. En Chile, todos los bomberos son voluntarios e incluso hace falta pagar una cuota anual para forma parte de ellos (para pagar el material). Es un honor. Durante la visita a la ciudad, aparecen unas ganas apremiantes de tomar algo. No hay ningún bar en los alrededores. Sólo la escuela de oficiales de la marina mercante a dos pasos…luego de que Eduardo mostró su identificación de capitán, la escuela nos abrió sus puertas y nos dejaron hacer una visita guiada al faro. Terminamos el tour con una taza de té con los oficiales de guardia, que estaban felices que tener una visita ese fin de semana. El recorrido de Eduardo no termina acá ya que tuvimos el privilegio de ir a almorzar a uno de los lugares más selectos de la ciudad. Al restaurant sólo pueden acceder los miembros del club de antiguos capitanes. Para formar parte de él hace falta haber estudiado durante al menos un año en la escuela naval o haber sido capitán. El espectáculo es único: sobre el peñasco que esta frente al restaurant, los leones marinos vienen a echarse al sol, mientas que los cormoranes vienen a descansar entre dos sesiones de pesca.

El día siguiente, durante un paseo por la costanera, los gitanos nos abordan y se nos pegan. Imposible evitarlos. Terminamos por dirigirles la palabra. Les decimos que no tenemos dinero e insisten en darnos un amuleto. Toman algunas hojas de la flor que tienen en la mano y nos explican que deben meter una en cada uno de nuestros bolsillos. Nos damos cuenta de las intenciones de su juego pero les teníamos reservada una sorpresa. ¿Su objetivo? Revisarnos los bolsillos y encontrar dinero para sacarnos ¡Nos revisan los bolsillos 2 veces! ¡En vano!!Están despistados! Generalmente, encuentran siempre algunas monedas, pero ahora, ¡nada! ¡Solo algunos pañuelos usados en los bolsillos sucios  y apestosos de la mezcla de aceite y gasolina!

Nuestra ruta continúa y nos lleva  a Horcon, conocida por su isla refugio de pingüinos. En el camino, nos detenemos a admirar el paisaje y cruzamos los primeros pelicanos. En una de esas paradas, esperamos a Anne Sophie en el acceso de un pueblo. Aunque estábamos a la vista, ella pasa delante nuestro sin notar nuestra presencia. ¡Mierda! Vamos a perdernos. Y no tenemos ningún medio de comunicación. Arranco mi máquina y arremeto a todo lo que da por la costanera. Zigzagueo entre los perros. Ella acelera. Pedaleo como un loco para lograr mi velocidad  de crucero.  Al cabo de 300 metros la costanera termina…¡en un escalón! Voy a 42 Km/h. Demasiado tarde, perdido por perdido. No puedo frenar más (no tengo más que los frenos traseros, revisados por última vez luego del descenso de los Andes)…¡BOOM! ¡Bien! Voy a 36 Km/h. Anne So finalmente aminora la velocidad y la alcanzo. ¡Salvados!

Cada día avanzamos un poco más hacia el norte. La primavera llegó y los días se alargan. A nuestra derecha, la cordillera de la costa, a nuestra izquierda, el océano. Los paisajes se hacen un poco más áridos, los cactus reemplazan poco a poco a los árboles. Los desniveles, son los mismos. Nuestras pantorrillas nos lo recuerdan todos los días, pero es a este precio que llegamos a las cumbres con vistas magníficas hacia las playas… y hacia algunos pueblos remotos. Es en uno de estos que conocimos a Yoco, empleado de una pequeña explotación agrícola. Luego de llevarnos a visitar las plantaciones de aguacates, naranjas y limones, le decimos que vive en un paraíso y nos responde; “Si, es lo que todos los que están de paso me dicen”. Nos cuenta su juventud en el valle, que dejó la escuela a los 12  años y que nunca fue más allá de la ciudad vecina, que queda a unos 16 kilómetros de allí. En ese momento comprendemos su respuesta y sus numerosas preguntas sobre Francia y Europa. Le regalamos algunas postales de faros chilenos que teníamos con nosotros y le dibujamos al dorso un mapamundi. Le explicamos para qué sirven los faros y le damos algunas nociones de geografía. Más tarde, volvemos a tener la misma experiencia. Perdidos en el medio de la nada, a 50 kilómetros de la ciudad más cercana, armamos nuestra carpa al costado de la carretera, junto a cuatro casitas. Uno de los habitantes nos hará esta pregunta: “¿Cuáles son los recursos de Francia? ¿De qué minerales viven?” Casi no había salido de su provincia, y como el cobre representa uno de los principales recursos de Chile, el se imaginaba que sucedía lo mismo en los demás países, en cada caso con un mineral en particular.

El día a día está marcado por los encuentros. Por primera vez quisimos aprovechar un poco más de nuestra anfitriona e irnos de su casa después del almuerzo, a eso de las 16:00. Debíamos hacer 40 kilómetros y el sol se ocultaba  a las 18:30. Era posible…pero el día a día también está marcado por los problemas mecánicos que se dan durante al viaje. A 15 kilómetros de nuestro destino, el pinchazo. Lo reparamos y continuamos.  Pero a 5 kilómetros, el motor de Magellan dice basta. ¡Qué mala suerte! No hay tiempo de retrasarse viendo dónde está la falla (alambre de la bujía fuera de servicio). Es casi de noche. Finalmente hago los descensos en modo bicicleta y para lo demás, ¡está Cacahuète! Cacahuète es la Solex de Anne-Sophie, mucho menos usada que las nuestras es el tractor perfecto en casos como este.

La Solex, la bicicleta que avanza sola…o casi ;-)

Vitacura (Santiago, Chile), 02/09/2009

La cabeza en las nubes

¡Hemos llegado! Ahora estamos en Santiago de Chile en casa de Domingo y Catalina, gracias a la fuerza de nuestras pantorrillas. El cruce de los Andes ha sido una aventura tras otras.

Antes de cruzar, esperamos en la ciudad de Mendoza hasta que el camino se volviera a abrir, y aprovechamos la oportunidad para revisar nuestras Solex antes de cruzar los Andes y, especialmente nos sumergimos por última vez en la cultura argentina. Nos quedamos en casa de Luis, Poroto y su familia, con quienes compartimos estos días… y tomamos nuestros últimos kilos de reservas para hacer frente al terrible invierno andino. Si bien habíamos perdido 3 kilos durante la travesía franco-hispana, recuperamos 1 kilo por cada semana que estuvimos en Argentina, ¡o sea 6 kilos en total! La hospitalidad argentina y sus especialidades culinarias merecen ser destacadas… ¡Gracias una vez más a todos por esos maravillosos días!!

En Mendoza también estuvimos en un programa de televisión y en una emisión de radio (¡además grabamos el jingle de la emisión en francés para los próximos 6 meses!)

Salimos de Mendoza con nuestras Solex en dirección a Los Andes para cruzar la frontera, a pesar del consejo de muchos argentinos que nos dijeron que debíamos pensar en hacer el trayecto en bus o en camión. Nos dijeron que era demasiado peligroso, hacía demasiado frío y demasiado viento,…, sin embargo Yosuke (nuestro amigo ciclista japonés) ya está del otro lado de la frontera, así que si una bicicleta pudo hacerlo, una Solex también!

El primer día del viaje, conocimos la pre cordillera de los Andes. ¡Estamos en invierno en las montañas y hace calor! Este año se rompieron los records de temperatura. Íbamos en camiseta. A los 2 días, luego de una vuelta por las montañas, nos bañamos en un río… Por el momento, no hay ningún problema importante, nuestros motores suben las cuestas sin ningún problema. Acabamos de cambiar la bomba de combustible del Solex de Lili. El paisaje es mágico, se parece al valle de la muerte (Death Valley) con pequeños cañones colorados. Alrededor de las dos de la tarde, el viento empieza a soplar cada vez más fuerte. Llegamos a los primeros túneles donde el viento se embolsa y sopla todavía más fuerte. Pero eso no es nada en comparación de lo que nos espera al día siguiente…

Nos detuvimos en Uspallata. Nos llevará dos días llegar a la cima y un día para descender por la costa chilena. Después de más de 2.600 km, mi llanta está definitivamente lisa. Es hora de cambiarla. En la tienda de bicicletas (no tenemos más boquillas para inflar las llantas), el espectáculo empieza de nuevo. Los clientes se acercan intrigados por los extraños aparatos, y surgen las mismas preguntas: ¿Cómo funciona? ¿A qué velocidad anda? ¿Hace cuánto que salieron? ¿Para qué sirve la tercera rueda? … Esta vez pocos de ellos hacen preguntas y no tengo que repetir las respuestas más de tres veces. Aquí hay bicicletas con motores auxiliares, así que comprenden rápidamente el funcionamiento.

Segundo día de la conquista de la cumbre. Nos despertamos al amanecer, siguiendo el consejo de los ciclistas que conocimos el día anterior, para evitar el viento que empieza alrededor del mediodía. A las 7:3 partimos. Teníamos un largo camino por delante. No tanto en distancia, (nos quedan 70 km por recorrer), sino por los desniveles. Apenas salimos de la ciudad de los Andes y nos recibieron ráfagas de viento. El viento empieza a soplar a las 8.30 horas. Apenas tuvimos tiempo de tomar algunas fotos y videos en la madrugada. El viento soplaba terriblemente, avanzábamos poco a poco con muchas dificultades. Conducíamos apenas a 20 km/h en promedio y esa mañana las cuestas no eran más que el principio.

Cuanto más y más avanzábamos el viento empezaba a soplar más fuerte. ¡Ahora tenemos que pedalear incluso cuesta abajo! ¡Es el colmo! Siempre es el mismo viento que sopla desde Buenos Aires en dirección Oeste/Noroeste. Tomamos un breve descanso para desayunar alrededor de las 11.00 horas. No habíamos comido nada desde que nos despertamos más que una taza de té. Nos comimos unas galletas que nos regalaron unos chicos que conocimos el día anterior. Nos quedan 45 kilómetros. Los motores ya no pueden tirar más de nosotros. Pedaleamos como condenados, luchando contra el viento hasta llegar a una velocidad de solo 5 km/h cuesta arriba y ahora debemos empujar las Solex. En terreno llano (que es un muy poco) vamos a 10 km/h y en descenso llegamos a los 14 Km/h. Es todo lo que podemos hacer. Los momentos difíciles siguen y no nos damos por vencidos. Los flamantes banderines que habíamos hecho el día anterior no han durado mucho tiempo. Se volaron muy temprano en la mañana. Incluso el de Auguste se voló.

A las 14h00 por fin llegamos al “Puente del Inca”. No quedan más que 15 km, los más difíciles y el camino no es fácil. Estamos a más de 2.800 metros de altitud. A los 2.600 metros hemos retirado los filtros de aire para que respiren los motores. La nieve nos rodea. Hemos cruzado las primeras pistas de esquí. En este momento llegan (cuando ya no los estábamos esperando) Rodrigo (amigo de Luis, que conocimos en Maipú) y su familia. Habíamos quedado en encontrarnos en el camino, para que nos acompañaran moralmente. Visitamos el “Puente del Inca” juntos, y nos acompañaron a la frontera donde almorzamos juntos. ¡Aquí estamos! Lo celebramos con un picnic de reyes preparado por los padres de Rodrigo. No lejos de allí, había una casa abandonada que nos servirá para acampar esa noche. Poco tiempo después de habernos instalado, llegaron unos militares chilenos que instalaron sus tiendas justo al lado nuestro. Nos presentamos. Los soldados hablaron con nosotros, y se escaparon de la vigilancia de su capitán para venir a tomarse unas fotos con nosotros. Nos ofrecieron cena y desayuno. Además, ¡teníamos las provisiones que nos había dado Rodrigo! La chimenea no funcionaba bien y la habitación se llenó de humo rápidamente. Pero no había otra opción, humo o estar a -10 grados. La habitación estaba húmeda. El techo con goteras. Ophélie se durmió sobre una escalera donde puso unos cartones para aislarse del suelo y yo, sobre una tabla de madera.

Nos despertamos a las 8 de la mañana. Los militares ya estaban escalando la cumbre. Teníamos un ligero dolor de cabeza. ¡Qué bueno que no dejamos la chimenea encendida toda la noche! Estamos a 3.834 m de altura. ¿Encenderán los Solex? ¡Sí! ¡Qué bueno! Podremos continuar. De todas maneras, hoy solo tenemos que descender. En la aduana, después de los trámites, revisaremos nuestros frenos. ¡Los vamos a necesitar!

Como siempre muchos espectadores nos observan. Uno sólo puede imaginarse lo que será en Asia.

Al momento de cruzar la frontera, el guardia de turno nos pidió el ticket de peaje. ¿Qué peaje? Íbamos en el modo en bicicleta para no pagar y cometimos el error de cruzar con el motor encendido. Mierda. Nos hicimos los turistas que no hablaban español y nos dejaron ir. ¡Uf!

Un zigzag tras otro. Nuestros frenos fueron sometidos a pruebas. Yo sólo tengo el freno posterior y el freno de motor. Desde Madrid, mis frenos entregaron “el alma”. Lili tiene los dos frenos, y el delantero en buenas condiciones. Eso es suficiente. Nos dirigimos lentamente. Pasamos por debajo del teleférico, y a medida que descendemos, nuestras ruedas recuperan el vigor. En la parte llana, llegamos a  los 37 km/h! Hacía mucho tiempo que no pasaba esto.

Tras una escala en Los Andes, nuestra primera ciudad chilena en la que nos detenemos antes de llegar a Santiago, es Esmeralda.

En el camino hacia Santiago, hay un largo túnel que no podemos tomar (los gases del tubo de escape están muy cerca…). Lo que nos obliga a hacer un desvío de 20 km por la “Cuesta de Chacabuco”. Esto no sería nada si la cuesta en cuestión no tuviera una ladera con pendiente de entre 20 y 30% en 6 km. ¡Además es un camino de tierra! Nos cuesta avanzar y derrapamos. Volveremos a ganar altura. Logramos atravesar las primeras subidas con nuestras Solex y con la fuerza de nuestras pantorrillas. Esto no será igual en las siguientes subidas. ¡La cuesta nos parece interminable!

¡Hemos cruzado los Andes y estamos sin aliento! Estamos casi abatidos tras cruzar un pequeño monte con mucho desnivel. ¡Nos ha tomado casi 2 horas recorrer los 6 kilómetros de subida! ¡Llegamos a la cima! La subida fue épica, pero el paisaje vale la pena. Henos aquí, con la cabeza en las nubes. A lo lejos, podemos ver las cumbres nevadas de la cordillera, arriba, un cielo nublado y por debajo la niebla. ¡Irreal! Nos quedamos un momento ahí antes de empezar el descenso, que también fue increíble. 15 km de descenso en la niebla. Vamos muy despacio. La velocidad y la atmósfera nos cautivan y liberamos un poco nuestros motores y el silencio  ssssshhhhhhh ¡Aahhhh! la primera caída. Nada grave. Lili frenó en una curva y se ha derrapado. Fue más el susto que el daño. Sólo la defensa se ha doblado un poco.

Ahora estamos de regreso en el camino con dirección a Santiago, nuestros motores están fastidiados. No les ha gustado nuestra aventura 4×4. Nos detenemos en la primera ciudad: Esmeralda.

Conclusión: Augusto ha perdido un tornillo del tubo de escape y HS un tornillo que sujeta el capó del motor. Magellan perdió el tornillo que mantiene al motor en su lugar así como el tanque de gasolina. Tenemos que ir la ferretería. Después de algunas reparaciones, encontramos refugio en casa de Abraham, panadero y abuelo de Carlos, quien es sobrino de la dueña de la casa donde pedimos refugio (¿nos estás siguiendo?) Cada día es como el que ha pasado. Siempre hay una solución. Mientras esperamos la solución, los chilenos nos hacen preguntas, entre ellas una en particular:

- ¿Tienen hambre?

- Sí, ¡todos los días!

No tardan mucho en darnos frutas y yogurts. Nuestras finanzas no son las mejores y tratamos de equilibrarlo, excepto para alimento y alojamiento. Para eso, dependemos todos los días de la providencia. La filosofía de nuestra odisea no es más que reforzada. Esto nos permite también vivir un poco más el día a día y la cultura de los países que cruzamos. Si no nos invitan a dormir, siempre tendemos la tienda de campaña, y para las comidas, siempre tenemos un kilo de pasta de emergencia.

Hoy llega Anne-Sophie, ¡quien nos acompañará durante los próximos 2 meses!

Tambien podrais seguir las sonrisas en “seguir nuestras aventuras” y despues “reporages”

A continucion estaran las videos. Por las fotos, ya podeis ver algunas en nuestro grupo facebook (grupo : a velo Solex)

Queremos agradecer un monton nuestro equipo quien dia al dia nos segui y sin quien esta aventura no seria possible.!!

Tambien queremos agradecer todos nuestros partenarios (Empresas y particulares) y todos vosotros por vuestros apoyas diarios !!

Maipu (Mendoza, Argentina), 24/08/2009

Octano 95, Motul 2%

Así es, después de 2.500 km estamos a los pies de los Andes que cruzaremos el viernes. El camino está cerrado a causa de la nieve. No ha sido sin dificultades que hayamos llegado hasta aquí, pero es parte del encanto de nuestro viaje. Ayer, al final, pudimos encontrar un aceite de buena calidad (Motul, hecho en Francia ¡ !!). Hasta ahora siempre habíamos encontrado el mismo aceite en las estaciones de servicio. Ese mismo aceite que nos obligaba a detenernos cada 200 km para destapar el tubo de escape… Lo mismo pasaba con una mezcla de 2%. Por lo que nos pusimos a buscar y al final pudimos encontrar un aceite sintético ¡ !!

Al principio, habíamos equipado nuestros Solex con neumáticos nuevos de 2 marcas diferentes para comparar su calidad. Después de 2.500 km, mi neumático Hauchinson estaba más liso que el Dehli (con costados blancos) al que todavía le quedaban por lo menos 2.500 km más¡ !

Nuestras motos también han sufrido varias adaptaciones: mi motor ha sido reforzado en Angulema (gracias Gaëtan¡ !) y después lo soldaron en Tartas (bien Eric¡ !)

Muchos de los pernos y tuercas se habían caído en el camino y los hemos sustituido poco a poco. Ahora no nos quedan muchos tornillos originales.

Los tubos de escape han sido ligeramente agrandados y la estética de nuestras motocicletas ha cambiado con el desarrollo de nuestro viaje. Nuestros anfitriones nos han regalado souvenirs como pegatinas y sus hijos nos han dado “peluche” para poner en los manubrios. Ahora empezamos a parecer verdaderos « bikers ». Sobre todo a partir de Chacabuco donde nos han dado listones de rock and roll para poner en nuestros manubrios!!!

En la carretera vamos a 25 km/h en promedio (a causa del mal aceite y que el viento siempre va hacia el Oeste/Noroeste) lo que nos permite poder disfrutar de las escenas de la vida cotidiana. El paisaje a veces es un poco monótono, pero siempre hay algo que ver: un águila que va a cazar, las aves (loros…) a comienzos de la primavera, los flamencos rosas cuando cruzamos las lagunas de sal (que parecen desiertos, es aquí donde nos hemos hecho una idea de lo que veremos cuando crucemos el Atacama en Bolivia.) Algunas veces también hemos podido observar escenas poco usuales, como hace 3 días, al borde de la carretera, dentro de una pequeña granja, vimos como unos gauchos estaban a punto de desmembrar a una vaca¡ !

Pasamos muchas horas sentados en nuestras Solex y se han adaptado nuestros cuerpos a ellas. Nos sentamos sobre nuestros asientos y nuestras piernas reposan sobre nuestros bolsos. La posición es muy cómoda y nos permite conducir durante 2 horas hasta la próxima parada. De todos modos, no podríamos conducir por más tiempo, es necesario enfriar los motores, además de que podemos empezar a sentir en ese momento algunos hormigueos en los dedos.

Cuando entramos en las ciudades, nos dirigimos instintivamente hacia la plaza central. El continente es joven y las ciudades están todas construidas idénticamente. Las calles son perpendiculares y la ciudad se desarrolla de forma simétrica con referencia al centro. Generalmente tenemos dos opciones: dirigirnos directamente a la iglesia y pedir albergue, o que alguien nos invite a su casa. Si ninguno de estos eventos sucede, tocamos la puerta de la primera casa que encontramos y que tenga un jardín para pedir permiso para poner ahí nuestra tienda.

Entonces, la misma escena se repite día a día. Después de que nos hemos presentado, nuestros anfitriones llaman a sus familiares y amigos para que nos conozcan. Nosotros les contamos nuestro viaje, el objetivo del mismo y es en general en ese momento que alguno toma el teléfono y después de un tiempo llega la prensa, la radio o la televisión local.

La hospitalidad argentina es fabulosa¡!! Los argentinos están orgullosos de que descubramos su cultura y nosotros encantados de conocer su mayor riqueza, sus especialidades culinarias: parrilladas, asados, helados (mejores que los italianos!!), las pizzas y las empanadas (suculentas), el dulce de leche, que es un tipo de chocolate con leche pero que hemos comido tanto que ya no lo podemos comer más! y sobre todo la carne que no tiene no tiene nada que ver con la que comemos en Europa!

El fervor religioso está muy presente en Argentina. El catolicismo es la religión de estado. Las misas están llenas de gente y son muy animadas. También conocimos jóvenes “misioneros” que van de puerta en puerta, un poco como los mormones, para llevar la palabra de dios. Con la diferencia de que no asustan a los no creyentes diciéndoles que irán al infierno si no creen. Su acción es sobre todo social. Ellos van a las casas donde generalmente nadie suele ir. Ellos mantienen un lazo social un poco como los carteros lo hacen en la campiña francesa.

El polo es el deporte nacional junto con el futbol. Maradona es un verdadero dios viviente a tal punto que muchos lo han santificado y le han construido iglesias. Se les conoce como los Maradonistas.

En cuanto salimos de Buenos Aires, pudimos darnos cuenta de la diferencia entre la capital y “el campo”. La calidad de vida en el campo no tiene nada que ver con la de la capital. El campo es el pulmón económico del país.

Argentina es un país joven. Se podría incluso decir que realmente ha comenzado a existir con la nueva generación. Si bien los padres a menudo hacen referencia a sus raíces europeas, los jóvenes no saben ni siquiera situar París en un mapa!!! Sólo saben que es la capital de Francia… Su referencia es Sudamérica y Europa no representa mucho para ellos. Es el viejo continente y a diferencia de sus padres ellos sólo hablan una lengua: el argentino (que es diferente al español!! )

En cuanto a la música, el Reggaetón (mezcla de rap y de reggae) y la cumbia son las más populares.

Cada día tenemos una aventura nueva.

Abrazos a todos !!

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Pronto estarán los vídeos.  En cuanto a las fotos, ya puedes ver algunas en nuestro grupo de facebook (grupo : a velo Solex)

Queremos agradecer a nuestro equipo quién día a día nos sigue y sin ellos esta aventura no sería posible.!!

También queremos agradecer a todos nuestros patrocinadores (Empresas y particulares) y todos vosotros por vuestros apoyos diarios !!

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Junín, 11 de agosto de 2009

!! Feliz Cumpleaños !!

Wow ! Me despierto y ya tengo 25 años !! Celebraré mi primer cuarto de siglo en Buenos Aires! Acabamos de regresar de El Calafate, en avión, con Dhee y Shane, dos irlandeses que están de año sabático, los conocimos en Puerto Madryn, su próximo destino es Australia y después el sudeste de Asia, no sabemos porque, pero seguramente nos los volvamos a encontrar.

En Buenos Aires nos ha recibido nuestro primo Maxime, quien llegó a la ciudad a principios de agosto para realizar una pasantía. Llegamos en la noche con dos horas de retraso, teníamos su dirección pero no el número de su piso y tampoco su teléfono para poder contactarlo. Tomamos un taxi del aeropuerto y nos dijo que seguramente habría un portero que nos podría indicar el número de piso. Cuando llegamos a la puerta, sorpresa: había 9 pisos con 8 apartamentos por nivel y ninguno tenía nombre. Era medianoche y el portero ya no estaba !! Empezamos a preguntarles a las personas que salían del edificio si conocían a un francés que acababa de llegar esta semana pero nadie lo conocía.. Fuimos a un locutorio (cibercafé) y por suerte nuestro primo nos había enviado por correo su número de apartamento. Sin embargo lo que no sabíamos era que tenía el sueño muy profundo!! Estuvimos tocando el timbre 5 minutos sin que nadie nos abriera. Una pareja al final nos abrió y para nuestra sorpresa eran los vecinos de Max !! Tocamos la puerta de Max pero nadie nos respondió. Debió haber salido a beber algo. Eran as 12.45, Sol (si vecina) nos invitó a esperar un poco en casa de ella. A la 1.15, comenzamos a preparar el sofá-cama, y Ophelie hizo un último intento y la puerta se abrió ¡ ! Max estaba dormido… Bienvenidos primos !!  Al mismo tiempo, sirvió para que conociera a sus vecinos y salimos juntos toda la semana, hasta el amanecer, como solo lo saben hacer los argentinos…

Nos quedamos una semana en Buenos Aires, antes de partir al sur, pedimos un nuevo motor a Francia y todavía no había llegado. No confiábamos en mi motor para cruzar la pampa. Yo prefería partir con una buena base. El motor que me enviarán ha sido probado de Berlín a San Petersburgo, así que no deberé tener ningún problema!! Después de muchas peripecias administrativas en la aduna, recibí mi mejor regalo de cumpleaños : un nuevo motor !! Gracias Anne So!!

Hemos aprovechado nuestra semana « porteña » para visitar la capital federal : el salón de agricultura, los filetes de 1.50 euros el kilo, la puesta de sol en el puerto, el inmenso parque donde el zumbido de la bulliciosa ciudad no perturba la calma del santuario de aves, San Telmo y sus anticuarios, Boca, y sobre todos conocimos Mujeres 2000.

Mujeres 2000 es una asociación de micro-créditos que trabaja con emprendedores de « los barrios de recursos escasos ». Los préstamos van de 200 euros a 1000 euros. Los voluntarios acompañan a grupos de 5 mujeres que tienen un proyecto (venta de empanadas, lavado de automóviles, venta de periódicos, …). Los préstamos no pueden ser renovados hasta que el grupo haya reembolsado el préstamo. La tasa de rembolso es del 92% !! Estas mujeres son increíbles. Simultáneamente ponen en marcha pequeñas empresas y sacan adelante a sus familias. Si quieres saber más de esta asociación, puedes entrar en su página web : www.mujeres2000.org.ar

En Buenos Aires pasamos nuestra última noche en el barrio Constitución, en casa de Maximiliano que conocimos por la tarde. Es uno de los barrios con peor fama de la capital…  Nos habíamos encontrado con Klayton (nuestra amiga tejana que conocimos en El Calafate) que alucinó. En una calle del centro, un grupo de jóvenes intentó acercarse a nosotros. Para las personas que nos veían por el camino con nuestros Solex, éramos como un plato de comida para alguien que no hubiera comido desde hace 3 días !! Por suerte estábamos con Maximiliano que los apartó. El vive con Marco, que está organizando un tour por América del Sur en moto con un amigo. El año pasado, Maximiliano fue el responsable de coordinación del equipo de vídeo para la promoción del Rally Dakar Argentina. Una verdadera fiesta nacional aquí ! Ellos nos llevaron a una discoteca típica del barrio donde tocan grupos locales. Éramos los únicos extranjeros. Fue una noche genial ! Al día siguiente nos despertamos para ir en dirección hacia Santiago de Chile ¡!

Finalmente estamos de nuevo en la carretera¡! Para nosotros los grandes espacios, donde están las vacas son parte de nuestra vista diaria. Entre dos ciudades puede haber 30, 50 ó 100 km de distancia y no haber nada entre las ciudades. Argentina es un país macrocéfalo, característico de América del Sur, donde la capital concentra la mayoría de la población.

Primera escala: San Andrés de Giles, pasamos la tarde en un restaurante local. Fuimos los invitados de la noche, todo el mundo estaba al pendiente de nosotros. Nos ofrecieron vino (argentino por supuesto) y algunas empanadas. La gente nos hacía todo tipo de preguntas. Mucho más que en Europa. Nos turnábamos cada uno para contar nuestras aventuras. Ahora Ophelie habla un poco de español, o al menos se sabe de memoria la presentación del proyecto por haberla comentado tanto.

Cada día desde que salimos estamos en manos de la “providencia”. Cuando llegamos a Chacabucco, fuimos a la plaza central para ir a la iglesia y pedir hospedaje. No había nadie. “Que no cunda el pánico”, aparcamos las Solex y esperamos. En nuestra “jerga” es la “técnica de Pamplona”, ahí la probamos por primera vez y nunca falla!! Diez minutos más tarde teníamos a quince curiosos a nuestro alrededor y empezamos a presentarnos. La primera invitación a dormir no tardo en llegar. Nos quedaremos en casa de Johnny. Él y su familia son fans de las motos!! Y la semana pasada… tuvo un accidente al chocar con un perro… El recibimiento en su casa es formidable. Quince minutos más tarde y después de unas cuantas llamadas telefónicas, una decena de motoristas llegan!! El club de moto de la ciudad llegó a nuestro encuentro. Con ellos hicimos un tour por la ciudad escoltados por las motocicletas: fue algo mítico¡! Hicimos varias veces el tour por la plaza central y terminamos dando una entrevista para un canal local. En el camino veíamos como todos se detenían al mismo tiempo sin ninguna razón particular. Veinte metros más lejos comprendimos rápidamente: la policía. En nuestros retrovisores vimos como se ajustaban sus cascos (aquí nadie conduce con casco). Siempre nos dan la misma excusa: no puedo llevar un casco, soy claustrofóbico ¡! Sin embargo hoy es día de fiesta, tenemos el derecho al “asado”. Todos los días del año se realiza cierta especialidad culinaria, tanto en verano como en invierno ¡!

Para nosotros es muy difícil partir, pero como suele ser, no podemos quedarnos. Realmente hemos tenido una bienvenida fabulosa y cada vez más nuestros anfitriones quieren que descubramos su cultura y su país. Pero debemos seguir nuestro camino. Gracias a todos.

Ayer llegamos a Junín y pasamos por casualidad delante de l’Alliance Française que estaba abierta a las 20.00. El recibimiento nuevamente fue maravilloso. Tuvimos nuestra primera entrevista para la televisión argentina!! Los ciclomotores causan mucha curiosidad!

Todavía hay muchas cosas que contar, las empanadas (de carne, de verduras, etc.), las pizzas, los paisajes. Cada día es una nueva aventura. Nunca sabemos a dónde iremos o a dónde llegaremos. Esto es todo por hoy, y justo ahora nos han dado un mapa de Argentina, antes solo nos movíamos por brújula.

Gracias a todos por sus mensajes de apoyo, y perdón por las sonrisas, pero es que no teníamos una conexión de internet de calidad suficiente para enviar las fotos.

Ah, y no hemos tenido todavía problemas con los perros, esperamos que esto siga así!

@ hasta pronto!!!

El Calafate, 28/07/2009

Bienvenidos a Argentina!!

Ahora estamos en Argentina! El vuelo estuvo muy bien y empacar las Solex no fue más complicado que empacar una bicicleta normal. No tuvimos problemas para meter las ruedas ni los motores que iban junto con nuestras maletas. Dentro del avión, vimos algunos pasajeros que llevaban mascarillas, y solo lo entendimos hasta que llegamos a Buenos Aires.

En cuanto salimos del aeropuerto, vimos que estaba lloviendo y que hacía frío. Un gran cambio, comparado con la ola de calor de España! Bienvenidos al invierno en Sudamérica!

Aquí hay una verdadera psicosis por la gripe A. Hay carteles en todas partes, en las paradas de autobús, en el metro, en la televisión… Aparentemente, Argentina es uno de los países más afectados después de Estados Unidos. Aún así, después de todo, ¿no es cierto que la gripe “normal” causa más muertes cada año que la gripe A? Nosotros no tomamos precauciones particulares, lo más que hacemos es lavarnos las manos con alcohol después de subir al metro.

En Buenos Aires, fuimos recibidos por Aline y Dante, contactos de un compañero de piso de Henry en Madrid… Es en casa de ellos donde hemos organizado nuestra travesía por Argentina. Hemos decidido dejar los Solex una semana en Buenos Aires para explorar el sur de Argentina.

En el camino hacia la estación de autobuses fuimos víctimas de un intento de robo con “crema batida”. La técnica es simple: el ladrón rocía en la espalda de la víctima crema batida y mientras el agresor le propone limpiarlo, sus cómplices roban por detrás! Cuando se acercaron a nosotros, sentimos que algo andaba mal y nos negamos a que nos ayudaran a limpiarnos y no dejamos que se nos acercaran. Justo cuando aceleramos el paso, uno de sus cómplices trató de abrir la bolsa en la que llevábamos la cámara. ¡Uf, estábamos en alerta y lo pudimos evitar! Esto nos servirá como una lección! Nunca bajar la guardia… error que hicimos durante el viaje en autobús…

Durante nuestras 22 horas de autobús y sus muchas paradas para dejar y recoger pasajeros, cometimos el error de quedarnos dormidos al mismo tiempo … Resultado: exploración del bolsillo del pantalón de PH en el que se encontraba la tarjeta de crédito…

Después de las 22 horas de viaje en autobús llegamos a Puerto Madryn. Aquí nos subimos a un tren ya que las carreteras están menos desarrolladas y el viaje suele ser más caro. Durante el viaje nos ofrecieron desayuno, almuerzo y cena! Pero, mejor aún, pudimos elegir entre 3 clases: Cama (1 ª clase), semi-cama (2ª clase) y normal. Nosotros optamos por la semi cama debido a la longitud del trayecto. En semi cama, nos podíamos estirar para dormir. Es mejor que el vuelo en clase turista de Madrid  a Buenos Aires!!

Puerto Madryn es el lugar a donde vienen a reproducirse las ballenas francas australes y sus crías aprenden a nadar durante su primer año de vida, esto es a partir de junio a noviembre (que es el invierno aquí). Es increíble que pudiéramos acercarnos a tan sólo cinco metros de distancia a los cetáceos de marea alta. Son enormes! También hicimos un safari fotográfico para conocer la vida silvestre local. Hemos conocido el guanaco (primo de la Lama), los leones marinos de la Patagonia y los elefantes marinos, es algo realmente exótico!

En Puerto Madryn, estuvimos en nuestro primer albergue juvenil y conocimos a los que serán nuestros primeros compañeros de viaje extranjeros. Los primeros de muchos por venir. Viajaremos con Joseph, un joven americano de 23 años a quien también le robaron su tarjeta de crédito durante su viaje, Christopher, inglés típico que está de año sabático (en su caso, solo podrá hablar de sociabilidad, en 5 días en Puerto Madryn todavía no ha visto una ballena … siempre está de fiesta…) , y muchos otros que iremos conociendo durante el viaje.

Después de ver las ballenas, fuimos en dirección hacia El Calafate y los glaciares. Aún más al sur, la temperatura no es más baja, contrario a lo que se había anunciado, pero hay mucho más viento! Durante el viaje, Joseph disfrutó de nuestros bocadillos de carne envasada (corned beef) (lo requiere el presupuesto limitado…) y descubrió cómo sobrevivir con 2 € (o incluso menos) por persona al día (te recuerda algo Kieran?)

El Calafate era una pequeña ciudad de apenas 5.000 personas hace 5 años, antes de que los operadores turísticos lo utilizaran como un destino turístico. Hoy en día hay más de 25.000 habitantes!! Es una ciudad pequeña en el fin del mundo que sólo existe por el turismo! Es la base de muchas expediciones en dirección a El Chaltén y de Fitz Roy (uno de los picos más altos de Argentina) o del final del mundo: Ushuaia. Nos hemos reunido en este punto con mochileros de todas partes: de Chile, Ushuaia y Buenos Aires (hay un pequeño aeropuerto, que los une).

Nivel culinario: en Buenos Aires probamos el perro caliente / hotdog local, llamado “super Pancho”. También conocimos el mate, una verdadera institución aquí! Se bebe frío o caliente, dulce o salado, hay para todos los gustos! Hay estantes completos en los supermercados con diferentes tipos. Se trata de hierbas que se mezclan con agua caliente. El mate es la oportunidad de compartir un momento agradable con los amigos. Se bebe en cualquier lugar y en cualquier momento.

Incluso hemos tenido la oportunidad de degustar una comida norteamericana (de Alabama, precisamente) un tanto sorprendente: peras con mayonesa y queso rallado espolvoreado… debes probarla …

Estábamos conscientes de lo que sería nuestro principal problema en los próximos meses: los perros! 2 o 3 jaurías recorren las ciudades en busca de automóviles, motocicletas o bicicletas para morder los neumáticos… Nuestros sprays de pimienta serán útiles y quizá los tengamos que utilizar pronto!

Madrid, 18/07/09

El camino de Santiago de Compostela

Finalmente estamos en Madrid, antes de lo previsto. En Saint-Emilion iniciamos el camino de Santiago de Compostela desde Saint-Emilion. Después de un fin de semana de fiestas, tomamos la carretera en dirección a Madrid, teniendo como primer desafío cruzar los Pirineos en SoleX … Esta fue la primera gran prueba para nuestros motores y han cumplido brillantemente. Llegamos a la cima a 1057m, y 3 kilómetros antes de la cumbre (Roncevaut) mientras hacíamos una pausa, el encendido de un ciclomotor se desprendió. Realmente, era a Roland a quien teníamos que haber llamado en caso de cualquier problema. Afortunadamente, ya estábamos del otro lado, por lo que solo necesitábamos bajar. Así que, bajo la lluvia y la niebla, en ‘modo de ciclismo’ fue que terminamos de cruzar los Pirineos. Esto es lo que tienen los SoleX, funcionan en todos los casos!

Completamos el reto! Incluso con el problema de encendido! Todavía no es algo malo para nuestras Solex, que en diez días cumplirán el equivalente de un año de uso semanal, ó 1.400 kilómetros!

Ahora estamos en un país hispano, es el momento para que Ofelia empiece a hablar español… En la carretera Roncevaut, tuvimos la oportunidad de conocer muchos peregrinos que iban a pie, en bicicleta o en moto y no pasábamos desapercibidos con nuestros vehículos de tres ruedas.

Dondequiera que vayamos es el mismo espectáculo, en donde nos detenemos, un pequeño grupo de curiosos se acerca alrededor de nuestras motos. Charlamos con todos y generalmente el encuentro suele terminar con una invitación a dormir. Somos verdaderos embajadores de nuestras Solex! Así es como llegamos a Pamplona (el día de San Fermín, el último día de fiestas), alrededor de las 20:00, las calles estaban llenas de juerguistas, un vasco nos invitó a su casa, de modo que encontramos un lugar para dormir. Hay que decir también que dábamos un poco de lástima, sentados en las escaleras de una iglesia a punto de festejar el 14 de julio, Día de la Bastilla en Francia y no el San Fermín, con una cena de 5 estrellas (lata de atún).

Las piezas de encendido electrónico no duraron mucho y teníamos que tomar una decisión. Estando aún a 400 km de Madrid (600km en Solex), necesitábamos recuperar las piezas que Jeje nos enviaría. Estaba decidido, ahora pasaríamos a las bobinas de encendido convencionales. Nuestro viaje en tren nos frustró ya que  recorrimos los 400 kilómetros en menos de un día en lugar de los seis días previstos.

Llevaremos nuestros SoleX en el tren, toda una aventura! Hemos puesto todo nuestro equipaje en nuestras 2 maletas previstas para viajar en avión y los SoleX dentro del compartimento para bicicletas.

El Solex ya se ha visto en el norte de España, en Madrid, solo los mayores de edad lo han visto, el resto no lo conoce!  Por lo que somos 2 extraterrestres! Todo el mundo voltea a vernos! Afortunadamente, la estación de tren no está lejos de casa de Henry (nuestro amigo de Audomarois que nos acogerá…)!

Nos sofocamos en Madrid! Se me había olvidado el calor que hace en este momento! Pero bueno, no vamos a quejarnos, que el invierno nos espera en América del Sur!

Ya han llegado las piezas de refacción, y el lunes por la tarde partimos a Buenos Aires!

Tartas, 11/07/2009

La salida

Desde que salimos el 4 de julio, hemos recorrido muchos kilómetros. Hoy nos hemos detenido en Tartas (a 120 km de la frontera española) y hemos aprovechado la oportunidad para daros algunas noticias… y también disfrutar de las fiestas! (anoche las fiestas empezaron, nos habíamos olvidado por completo de que es la temporada de fiestas!) Ayer acampamos en las afueras de la ciudad y conocimos a Eric y a Isabelle, quienes insistieron en que nos quedáramos en su casa y que acampáramos esta noche en su jardín.

De hecho fue una gran noche para celebrar nuestros primeros mil kilómetros… despertarnos fue un poco difícil   Más de 1.000 km ya! Y qué recuerdos!!

Salimos de la región de París sin problema: Chereuse, Limours, Dourdan, y, a continuación, bang!, “Magellan” (el Solex de PH) no podía encenderse. Eran las 9:50, cuando nos detuvimos en la carretera nacional y empezó a anochecer y cortaron el suministro eléctrico. Hacía al menos 30 grados. Después de muchas hipótesis y de cambiar muchas piezas pequeñas, finalmente nos rendimos y fuimos a un taller mecánico… (abierto en un lunes!) a 2 km de distancia… Pero los problemas no terminaron ahí, con mucha paciencia y con la ayuda del mecánico pudimos encontrar el problema en el motor. Al final resultó que se tenían que cambiar algunas piezas. Asimismo decidimos que teníamos que conducir a un máximo de 40 km/h incluso cuesta abajo… esto nos dará tiempo suficiente para admirar el paisaje!

Para alivio de todos, pudimos finalmente partir de Dourdan a las 17:30… bajo la lluvia. Pero estábamos muy felices de finalmente poder conducir hasta el anochecer, por lo que viajamos 140 kilómetros de los 150 previstos.

En el cuarto día, el medidor señalaba Viville (cerca de Angulema) a 777 kilómetros, conducimos en promedio a 27 km/h.. no está nada mal para unas Solex de los años setenta bien equipadas…

En el camino, los encuentros casuales nos brindan sonrisas e historias insólitas. Hay que decir que no pasamos desapercibidos con nuestras motos. Los conductores voltean a vernos y luego nos preguntan sobre el tipo de equipo que llevamos al vernos pedalear y, finalmente, ven el motor y nosotros continuamos con nuestros Solex de 3 ruedas. Una vez nos detuvimos para charlar con Michel aficionado de los Solex en Montmorillon. Después de haberle explicado nuestro proyecto, nos invitó a su casa y pusimos nuestra tienda en su jardín. Nos contó sus viajes a África y a Canadá (que no eran cualquier cosa hace treinta años!) y nos dijo que hacer la vuelta al mundo seguramente será normal en unas cuantas décadas!

La campiña francesa merece la pena ser visitada, admirada y fotografiada. Poco a poco nos hemos ido familiarizando con nuestro equipo de fotografía y vídeo.

A partir del cambio de piezas, no hemos vuelto a tener ningún problema mecánico importante: fuera de un neumático desinflado de Ophélie, todo funciona. Nuestra motivación sigue intacta!!

Aquí hay algunas fotos… y la primera sonrisa!

@ Pronto les contaremos nuevas aventuras!!